lunes 14 de febrero de 2011

Han pasado una vida y dos semanas.

Han pasado una vida y dos semanas,
un amago de olvido y guerra fría
con su telón de acero y la agonía
que es perderte otra vez cada mañana

La soledad se esboza acompañado,
se borra con saliva de tu boca.
Vuelve a poner tus pies sobre esta alfombra
que no se caminar sino en tus pasos.

Tiene un abrigo gris mi calendario,
después de ti, mi amor, no hubo deshielo,
no hubo lluvia de abril, solo un invierno
que agrava esta orfandad de tus abrazos,

que ha venido inclemente y despechado
presumiendo de nieves olvidadas.
Hoy te cambio tu fuego por mi escarcha
en el álbum de cromos del pasado.

5 comentarios:

avillarin7 dijo...

Te veo muy a lo Sabina con esa guerra fría y ese telón de acero.
La nieve, el hielo..no se van porque no nos echamos sal dentro de nosotros, sólo en la superficie, en la fachada( y así no hay invierno que desaparezca).
Un abrazote

Emilio dijo...

Fiel a tu estilo, Antonio, y abonado en esta ocasión al endecasilabo nos dejas un estupendo texto que da gusto leer (y releer).

Saludos.

Atis dijo...

Yo me quedo con el dolor rasgado de tus palabras... son como una guitarra tocando con eco...

Shikilla dijo...

Me encanta volver a bucear por tus versos, tenía un poco dejada la blogosfera, las visitas a los amigos, y mucha culpa tiene el facebook que me atrapa los pocos momentos que tengo libres para dedicar a la red.

Como siempre, cada vez que te leo, encuentro ese verso que me lleva directo a algún sentimiento que he vivido o que desearía vivir, ya sabes que me gustan tus poemas muchísimo.

Saludos y me alegra que tú sí sigas escribiendo para suerte de tus lectores.

Rocío Iglezpe dijo...

No te fueron suficientes las quinientas noches que tuvo que pasar toda una vida...
Muy visual tu personificación del invierno, casi lo puedo ver paseándose por el piso de aquí para allá con la cabeza alta y el corazón herido.
Un verdadero placer leerlo y releerlo, como dicen por ahí arriba.