Me miras,
se descuelgan tus pupilas
hasta el suelo.
Buscas una razón
para quedarte.
Bebo un trago,
se hunde la esperanza
en esta copa de adiós
irremediable.
Dejémoslo pasar como pasa un verano.
A esta edad, los dos sabemos,
que el tiempo es un verdugo insobornable
que ya no deja espacio, ni estación
para un ensayo.
Poema de amor
-
Un haiku, dos haikus, tres haikus...
la luna es un haiku
que se me escapó.
(Para los que crecimos -y crecemos- con los poemas de Gloria Fuertes)
Hace 12 horas


6 comentarios:
...me alegra verte de nuevo...¿qué ha pasado?¿todo bien?
Gracias por esta nueva entrega, tan sentida como siempre
que no pase tanto tiempo, vale?
un abrazo
Vino la inspiración y se hizo palabra!!
De acuerdo en que el tiempo es un verdugo insobornable, no lo hubiera podido nadie describir mejor.
Pero el tiempo también es sincero y nos dice la verdad de lo que somos, cuando pasa.
Me alegra venir por aquí y encontrar de nuevo tus versos.
Bueno amigo, me alegro de que te hayas vuelto a encontrar con tu musa.
Ciertamente el tiempo es, como dices, ese verdugo insobornable, y además, no tiene piedad alguna.
No obstante, coincido con Shikilla en que, conforme se nos pone por delante, nos hace ver qué y cómo somos.
Yo no me arrepiento del tiempo que dejo atrás y pido a Dios poder ver un poco más a ese verdugo y poder hablar con él. Esa será la señal de que aun no me ha guillotinado.
Un abrazo.
Juanjo
Enhorabuena Antonio, intuía esta faceta tuya aunque hasta ahora no la había encontrado. Durante un tiempo no me compraré ningún libro, me costará tiempo leer todo lo que tienes publicado, aunque será un placer.
Un saludo desde tu pueblo.
¡Uf! Cómo me han llegado tus versos en rebajas.
Ojalá venga una primavera tras ese verano dejado pasar.
Un abrazo.
Profundo y a la llaga compadre, este es de los míos, sí señor!! Espero que estés bien, un fuerte abrazo!
Publicar un comentario en la entrada