sábado 26 de noviembre de 2011

A esta edad

Me miras,
se descuelgan tus pupilas
hasta el suelo.
Buscas una razón
para quedarte.
Bebo un trago,
se hunde la esperanza
en esta copa de adiós
irremediable.
Dejémoslo pasar como pasa un verano.
A esta edad, los dos sabemos,
que el tiempo es un verdugo insobornable
que ya no deja espacio, ni estación
para un ensayo.

6 comentarios:

Desconcierto dijo...

...me alegra verte de nuevo...¿qué ha pasado?¿todo bien?

Gracias por esta nueva entrega, tan sentida como siempre

que no pase tanto tiempo, vale?

un abrazo

Shikilla dijo...

Vino la inspiración y se hizo palabra!!

De acuerdo en que el tiempo es un verdugo insobornable, no lo hubiera podido nadie describir mejor.

Pero el tiempo también es sincero y nos dice la verdad de lo que somos, cuando pasa.

Me alegra venir por aquí y encontrar de nuevo tus versos.

Juanjo Castillo dijo...

Bueno amigo, me alegro de que te hayas vuelto a encontrar con tu musa.
Ciertamente el tiempo es, como dices, ese verdugo insobornable, y además, no tiene piedad alguna.
No obstante, coincido con Shikilla en que, conforme se nos pone por delante, nos hace ver qué y cómo somos.
Yo no me arrepiento del tiempo que dejo atrás y pido a Dios poder ver un poco más a ese verdugo y poder hablar con él. Esa será la señal de que aun no me ha guillotinado.

Un abrazo.
Juanjo

Radio Azuaga 107.7 FM dijo...

Enhorabuena Antonio, intuía esta faceta tuya aunque hasta ahora no la había encontrado. Durante un tiempo no me compraré ningún libro, me costará tiempo leer todo lo que tienes publicado, aunque será un placer.
Un saludo desde tu pueblo.

La Camarera dijo...

¡Uf! Cómo me han llegado tus versos en rebajas.

Ojalá venga una primavera tras ese verano dejado pasar.

Un abrazo.

Miguel Vivas dijo...

Profundo y a la llaga compadre, este es de los míos, sí señor!! Espero que estés bien, un fuerte abrazo!